¡Atornillado en la Unicor! Jairo Torres fue elegido nuevamente como rector de la Universidad de Córdoba

La Universidad de Córdoba volvió a quedar bajo la sombra del continuismo. Con un 84,97 % de los votos, Jairo Torres Oviedo se impuso con una ventaja abrumadora en la consulta electrónica realizada el 14 de noviembre, consolidándose como el único candidato que pasará a consideración del Consejo Superior para la rectoría 2026–2031.

Pese a las críticas que sectores estudiantiles han mantenido contra su permanencia y su estilo de dirección, Torres obtuvo 8.579 votos, dejando sin espacio real a la competencia. Delia Rosa González apenas alcanzó 493 votos (4,88 %) y Francisco José Torres Hoyos 190 (1,88 %), cifras que muestran un proceso sin contrapesos efectivos y una comunidad universitaria con opciones limitadas.

Aunque la participación total llegó a 10.097 sufragios, el peso del resultado recayó casi por completo en el estamento estudiantil, que aportó 90,80 % de los votos. Los docentes y trabajadores —estamentos clave en el debate académico e institucional— participaron de forma marginal, con apenas 305 y 624 votos, respectivamente. La disparidad plantea dudas sobre la representatividad del proceso y sobre quiénes están decidiendo realmente el futuro de la institución.

El reglamento, de carácter vinculante, determinó que solo avanzarían quienes superaran el 30 % en dos de los tres estamentos. En la práctica, esto dejó a Torres como la única opción, lo que convierte la sesión del Consejo Superior del 5 de diciembre en un trámite casi ceremonial. Ni González ni Torres Hoyos lograron acercarse siquiera al umbral requerido.

El voto en blanco, que sumó 835 sufragios (8,27 %), muestra que existe inconformidad, aunque no alcanzó para plantear un contrapeso significativo. Aun así, refleja la percepción de sectores que no se sienten representados por ninguna de las alternativas disponibles en un proceso que muchos consideran limitado y poco competitivo.

Para algunos actores universitarios, la nueva victoria de Torres más que mostrar respaldo masivo, evidencia una estructura de poder consolidada durante años, difícil de desafiar y con una participación desequilibrada entre estamentos. Los resultados, contundentes en números, no logran disipar las críticas sobre la concentración del mando ni sobre la debilidad de las alternativas internas.

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